El significado del Altar de Muertos

Por Alejandra Lugo

 

CDMX a 27 de octubre del 2021(Noticias de México).- El 1 y 2 de noviembre son los días de recuerdo de aquéllos que se fueron en fechas recientes o lejanas, algunos lo pasan entre el llanto incitado por la memoria, otros reprimen el dolor y celebran con copal y cempasúchil para la tranquilidad de los espíritus viajeros. Unos más, no tienen a quién llorar, pero no se ven privados del júbilo y los festejos a la muerte.

 

Los meses que despiden al año suelen ser fríos y melancólicos; el clima que hace tintinear hasta los dientes y las hojas que caen y desnudan a los árboles privándolos de su belleza, son el ambiente idóneo para descubrir la soledad, entender el por qué la compañía no es eterna, pero que de una u otra forma, el fin representa un nuevo comienzo y es digno de celebración.

 

El mexicano lo entiende y conmemora a los ausentes, los preparativos tienen un por qué y cada uno de los elementos que componen a la ofrenda del día de muertos tienen su razón de ser.

 

La tradición busca convocar a la memoria y compartir con los difuntos el agua, la comida y aquello necesario para su largo viaje, sirve para dialogar con su presencia y su legado.

 

Un elemento importante es el agua, simboliza la pureza y la fuente de la vida, pero también es para que las almas mitiguen su sed después del largo viaje.

 

La sal es un elemento de purificación, se cree que con ella el cuerpo no se corrompe.

El humo del copal sirve para purificar el lugar y ahuyentar a los malos espíritus.

La luz de las veladoras representa la fe y esperanza, su flama ayuda a iluminar el camino de los muertos. En algunas regiones indígenas, se utiliza una vela para representar a cada uno de los difuntos que espera recibir la familia.

 

Las flores de Cempasúchil guían con su aroma el camino de los espíritus, también puede ser a través de un camino creado con sus pétalos. La presencia de esta flor alegra y decora el espacio para la visita de las ánimas.

 

El pan de muerto, que decora y se ofrece como tributo a la muerte pues su forma circular representa el ciclo de la vida y muerte; las decoraciones significan un cráneo y los huesos del difunto.

El gollete, que son panes en forma de rueda teñidos de color rosa brillante, se coloca en el altar sostenidos por cañas de azúcar, se cree que está relacionado con el Tzompantli, que era un altar mexica donde se empalaban las cabezas de los enemigos con el fin de honrar a los Dioses.

 

Los golletes representan a los cráneos y las cañas las varas donde se ensartaban.

Las calaveritas de azúcar representan a la muerte siempre presente. Se dice que las calaveras chicas son dedicadas a la Santísima Trinidad y las grandes al Padre Eterno.

 

En algunos altares se coloca una cruz grande de ceniza que sirve para que las ánimas puedan expiar sus culpas y pecados pendientes.
Tampoco pueden faltar las fotografías de los difuntos que visitarán el altar, los retratos representan a las visitas esperadas en la familia.

 

La comida es uno de los elementos más importantes, se cocina en honor de los fallecidos y se ponen los platillos favoritos del difunto, así como cigarros, alcohol o algún gusto particular del difunto.

 

El 1 de Noviembre, se prepara la ofrenda para los muertos chiquitos, cuyas ánimas llegan a nutrirse con el aroma de los alimentos que sus padres preparan. Este altar tiene que ser pequeño y excluir elementos del altar de los adultos, pues podría ofender a los niños.

 

La comida no lleva chile para no enfermar a los espíritus infantiles, además de que se colocan pequeños panes y fruta. Además el papel picado, las flores y manteles que decoran el altar deben ser blancos para simbolizar la pureza de los visitantes.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *